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Estudio identifica los horarios en que los accidentes de trayecto generan las recuperaciones más largas
El regreso al hogar después de una jornada de trabajo podría transformarse en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad para las personas trabajadoras. Una investigación desarrollada por académicos de la Universidad de Talca identificó que los accidentes de trayecto ocurridos durante las últimas horas del día y hacia el final de la semana presentan una mayor probabilidad de provocar ausencias laborales prolongadas.
El estudio, denominado Clinical, social, and situational determinants of prolonged recovery after commuting, fue publicado el 6 de junio de 2026 en la revista científica internacional Archives of Public Health. Sus autores son Héctor Vargas-Garrido y Sandra Alvear-Vega, de la Universidad de Talca, junto con Hugo Núñez-Delafuente, académico de la Universidad Católica del Maule.
La investigación analizó registros administrativos proporcionados por Mutual de Seguridad correspondientes a una muestra balanceada de 10.940 accidentes de trayecto. La mitad de los casos correspondía a personas que permanecieron ausentes de sus labores durante 90 días o más, mientras que la otra mitad presentó períodos de recuperación inferiores a ese plazo.
Para efectos del estudio, los investigadores definieron como “recuperación prolongada” aquella que genera una ausencia laboral igual o superior a los 90 días. Posteriormente aplicaron un modelo econométrico probit y dividieron la información en muestras de estimación y validación para comprobar la estabilidad de los resultados.
Los accidentes más graves no siempre son los más frecuentes
Uno de los principales hallazgos es que los horarios y días con mayor cantidad de accidentes no necesariamente coinciden con aquellos que generan las consecuencias más graves o los períodos de recuperación más extensos.
Según el modelo, los accidentes de trayecto ocurridos entre las 18:00 y las 24:00 horas se asociaron con un incremento aproximado de seis puntos porcentuales en la probabilidad de una ausencia prolongada. En tanto, los siniestros registrados entre viernes y domingo mostraron un aumento estimado de cinco puntos porcentuales.
Esto significa que el análisis de la accidentabilidad no debería concentrarse exclusivamente en contar cuántos eventos ocurren, sino también en estudiar cuándo se producen los accidentes que terminan causando mayores daños, costos médicos y períodos de incapacidad laboral.
Hombres y trabajadores mayores de 45 años presentan mayor riesgo
La investigación también identificó características personales y clínicas relacionadas con recuperaciones más extensas.
En el modelo estadístico, ser hombre se asoció con un aumento aproximado de diez puntos porcentuales en la probabilidad de ausencia prolongada. Tener 45 años o más presentó un incremento estimado de doce puntos porcentuales, mientras que la existencia de múltiples diagnósticos elevó esa probabilidad en aproximadamente veinte puntos.
La variable con mayor peso fue la gravedad del accidente. Los casos clasificados como severos mostraron un aumento estimado de 59 puntos porcentuales en la probabilidad de requerir una recuperación de 90 días o más.
Estas cifras corresponden a efectos marginales estimados mediante un modelo econométrico y no representan directamente el porcentaje total de trabajadores que sufrirá una recuperación prolongada. Tampoco permiten afirmar que el horario, el sexo o la edad sean por sí solos la causa de una lesión más grave.
Fatiga, cansancio y falta de sueño aparecen como posibles explicaciones
Los investigadores plantearon que la acumulación de fatiga, el cansancio y la privación de sueño podrían ayudar a explicar por qué los accidentes ocurridos al terminar la jornada o al finalizar la semana presentan consecuencias más severas.
Después de varias horas de trabajo pueden disminuir la capacidad de atención, la velocidad de reacción y la percepción de los peligros. Esta situación puede ser especialmente crítica para quienes conducen vehículos, motocicletas o bicicletas, así como para peatones que deben desplazarse de noche, con poca iluminación o bajo condiciones meteorológicas adversas.
Sin embargo, los autores advierten que los resultados muestran asociaciones estadísticas y no demuestran una relación directa de causa y efecto. La fatiga constituye una hipótesis que deberá seguir siendo estudiada mediante nuevas investigaciones.
La Universidad de Talca ya había informado anteriormente que los problemas de sueño se relacionan en mayor medida con los accidentes de trayecto que con los ocurridos dentro del lugar de trabajo. Un estudio previo de la institución señaló que aproximadamente el 24% de los accidentes de trayecto analizados se vinculaba con dificultades relacionadas con el sueño.
¿Qué se considera accidente de trayecto en Chile?
El artículo 5 de la Ley N.º 16.744 considera accidentes del trabajo aquellos ocurridos durante el trayecto directo de ida o regreso entre la habitación y el lugar de trabajo. También incluye los eventos ocurridos durante el desplazamiento directo entre dos lugares de trabajo, aunque pertenezcan a empleadores diferentes.
Para que el evento sea reconocido como accidente de trayecto, el recorrido debe ser racional y no encontrarse interrumpido por motivos completamente ajenos al desplazamiento laboral. La calificación definitiva corresponde al respectivo organismo administrador del seguro de la Ley N.º 16.744.
Los resultados de esta investigación no modifican las condiciones legales para calificar un accidente de trayecto ni establecen automáticamente responsabilidad de la empresa por cada siniestro ocurrido en la vía pública. No obstante, entregan antecedentes que pueden ser considerados dentro de las políticas de seguridad, bienestar y gestión de la fatiga.
Prevención no debería terminar en la puerta de la empresa
Los hallazgos muestran la necesidad de ampliar la mirada preventiva. Una empresa puede mantener correctamente controlados los riesgos presentes dentro de sus instalaciones y, aun así, enfrentar graves consecuencias humanas y operacionales cuando una persona trabajadora se accidenta durante su regreso al hogar.
Entre las medidas propuestas por los investigadores se encuentran las pausas activas antes de finalizar la jornada, la evaluación de la fatiga, el acceso a alternativas de transporte y una mayor flexibilidad horaria en situaciones justificadas.
Desde el punto de vista de la gestión preventiva, las organizaciones también pueden:
- Analizar los accidentes de trayecto según horario, día de la semana, gravedad y días perdidos.
- Revisar la extensión de jornadas, horas extraordinarias y cambios frecuentes de turno.
- Evitar que una persona conduzca vehículos después de jornadas excesivamente prolongadas.
- Reforzar las campañas sobre somnolencia, consumo de medicamentos y conducción segura.
- Coordinar transporte para trabajadores que terminan sus turnos durante la noche.
- Evaluar salidas escalonadas o flexibles cuando existan malas condiciones climáticas o de tránsito.
- Prestar especial atención a trabajadores mayores, personas con diagnósticos múltiples y casos que requieren procesos de reintegro laboral.
- Incorporar recomendaciones sobre seguridad vial y accidentes de trayecto en las actividades de capacitación.
El Decreto Supremo N.º 44 establece obligaciones relacionadas con la información de los riesgos, la capacitación preventiva y la evaluación periódica de los programas de trabajo en seguridad y salud. Aunque muchas condiciones del trayecto se encuentran fuera del control directo del empleador, la información generada por este estudio puede servir para fortalecer la educación preventiva y las medidas organizacionales.
Un llamado a observar la gravedad y no solamente la frecuencia
La principal conclusión es que la prevención de accidentes de trayecto no debería diseñarse únicamente a partir de los horarios en que ocurre una mayor cantidad de eventos.
Los accidentes registrados al finalizar la jornada o durante los días cercanos al fin de semana podrían ser menos frecuentes que los ocurridos en otros momentos, pero tener una mayor probabilidad de provocar lesiones severas, tratamientos prolongados, pérdida de ingresos, dificultades familiares y ausencias laborales superiores a tres meses.
La información entregada por la Universidad de Talca permite orientar los esfuerzos preventivos hacia los momentos y grupos que enfrentan una mayor carga de severidad. La prevención, por lo tanto, no termina cuando el trabajador abandona las instalaciones de la empresa: también debe considerar las condiciones físicas, mentales y organizacionales en que inicia su regreso al hogar.
ANÁLISIS PREVENTIVO
El estudio entrega tres mensajes relevantes para los profesionales de prevención de riesgos:
1. Frecuencia y gravedad son indicadores diferentes.
Una organización puede registrar muchos accidentes leves en determinado horario y pocos accidentes durante la noche. Sin embargo, estos últimos podrían generar más días perdidos y consecuencias de mayor gravedad.
2. La fatiga debe ser gestionada como un riesgo organizacional.
Las jornadas extensas, turnos nocturnos, falta de descanso, horas extraordinarias y presión por terminar tareas pueden afectar la capacidad de atención durante el regreso al hogar.
3. La gestión preventiva debe considerar información segmentada.
Los registros deberían analizarse por hora, día, edad, sexo, medio de transporte, tipo de lesión, gravedad, diagnósticos y duración de la recuperación. Esto permite priorizar medidas en lugar de ejecutar campañas generales sin un objetivo definido.
RELEVANCIA PARA LAS EMPRESAS
Una ausencia superior a 90 días puede producir importantes consecuencias para la persona afectada y su familia, pero también para la empresa. Entre ellas se encuentran la necesidad de reemplazar al trabajador, redistribuir tareas, capacitar personal temporal, gestionar el reintegro laboral y enfrentar pérdidas de productividad.
El informe final disponible en la biblioteca de SUSESO también destaca que la edad avanzada, el sexo masculino, los diagnósticos múltiples y la gravedad de la lesión influyen en la ausencia prolongada. Además, recomienda sensibilizar a trabajadores y encargados de seguridad sobre la relación entre fatiga, somnolencia y severidad de los accidentes.





