Contenido del artículo
Un grave accidente laboral ocurrido durante la mañana de este viernes 28 de agosto en la comuna de Molina, Región del Maule, terminó con un trabajador fallecido y otros dos lesionados. Los tres operarios habrían caído a un pozo destinado al tratamiento de materiales orgánicos al interior de una planta de bioenergía. Autoridades laborales y sanitarias fueron notificadas y se iniciaron diligencias para esclarecer las circunstancias de la tragedia.
Grave accidente laboral movilizó a equipos de emergencia en Molina
Una jornada laboral terminó en tragedia este viernes en la comuna de Molina, Región del Maule, luego de que tres trabajadores sufrieran un grave accidente mientras se encontraban al interior de una planta dedicada al tratamiento de materiales orgánicos y generación de bioenergía.
De acuerdo con los antecedentes disponibles, los tres operarios se precipitaron a un pozo utilizado en el proceso de tratamiento de materiales orgánicos, situación que provocó un amplio operativo de emergencia en las instalaciones.
Hasta el lugar concurrieron voluntarios de Bomberos de Molina, quienes desarrollaron las maniobras necesarias para rescatar a dos de los trabajadores involucrados.
Los sobrevivientes recibieron atención de emergencia por parte de personal del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) y, luego de ser estabilizados, fueron trasladados hasta un centro asistencial para continuar con su atención médica.
Uno de los trabajadores falleció
Pese al despliegue de los equipos de emergencia, uno de los trabajadores perdió la vida producto del accidente.
Personal especializado de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI), junto con voluntarios de Bomberos, trabajó posteriormente en las labores destinadas a recuperar el cuerpo de la víctima desde el lugar del accidente.
Funcionarios del Servicio Médico Legal de Talca también concurrieron hasta las instalaciones para realizar el procedimiento correspondiente y trasladar el cuerpo para los respectivos peritajes.
Durante las diligencias, el sector fue resguardado por personal de Seguridad Municipal y de la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres de Molina, permitiendo el desarrollo de los trabajos de los equipos especializados.
Autoridades deberán determinar cómo ocurrió el accidente
Tras conocerse la emergencia fueron notificadas las autoridades regionales de Salud y del Trabajo, organismos que deberán desarrollar las fiscalizaciones correspondientes y establecer las condiciones en las que se encontraban trabajando los operarios al momento del accidente.
La investigación deberá determinar, entre otros aspectos, la dinámica exacta de la caída, las tareas que desarrollaban los trabajadores, las condiciones existentes en el sector del pozo y las medidas de control implementadas para evitar el acceso o una eventual caída hacia su interior.
También será relevante establecer la existencia y aplicación de procedimientos de trabajo, mecanismos de protección colectiva, delimitación de áreas peligrosas, supervisión y protocolos de respuesta ante emergencias.
Estos puntos corresponden a materias que deberán ser establecidas técnicamente durante la investigación y no constituyen, hasta ahora, una conclusión respecto de las causas o eventuales responsabilidades en el accidente.
¿Qué establece la legislación ante un accidente laboral fatal?
La muerte de un trabajador durante la ejecución de sus funciones activa obligaciones especiales establecidas por la legislación chilena.
El artículo 76 de la Ley N.º 16.744 establece que, frente a un accidente laboral fatal o grave, el empleador debe informar inmediatamente a la Inspección del Trabajo y a la Secretaría Regional Ministerial de Salud correspondiente.
La normativa también dispone que deben suspenderse inmediatamente las faenas afectadas y, cuando sea necesario, evacuar a los trabajadores del lugar.
La reanudación de los trabajos afectados no puede efectuarse simplemente por decisión de la empresa: debe realizarse una vez que el organismo fiscalizador haya comprobado que las deficiencias detectadas fueron subsanadas.
A ello se suma el deber general establecido en el artículo 184 del Código del Trabajo y desarrollado actualmente por el Decreto Supremo N.º 44, que obliga al empleador a adoptar las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de las personas trabajadoras y gestionar los riesgos presentes en el lugar de trabajo.
DS 44: la prevención debe comenzar antes de que ocurra el accidente
Desde la entrada en vigencia del nuevo Reglamento sobre Gestión Preventiva de los Riesgos Laborales, contenido en el Decreto Supremo N.º 44, las empresas deben desarrollar una gestión preventiva sistemática y mantener instrumentos capaces de identificar y controlar los peligros presentes en sus procesos.
Entre los principales instrumentos contemplados por el reglamento se encuentran la Matriz de Identificación de Peligros y Evaluación de Riesgos —MIPER—, el programa de trabajo en prevención de riesgos, la información y capacitación de las personas trabajadoras, los planes de gestión de emergencias, los mapas de riesgos y, cuando corresponda, los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo.
Además, antes de comenzar una labor o cuando exista un cambio de proceso, tecnología, materiales o sustancias utilizadas, el empleador debe proporcionar información respecto de los riesgos existentes, las medidas preventivas aplicables y los métodos o procedimientos correctos de trabajo.
El riesgo adicional de pozos, estanques y espacios de acceso restringido
La investigación deberá determinar las características exactas del lugar donde ocurrió el accidente y si este podía ser considerado técnicamente un espacio confinado.
Sin embargo, cuando una tarea implique ingresar o intervenir pozos, estanques, depósitos u otras instalaciones que reúnan características de espacios confinados, los controles preventivos adquieren especial relevancia.
La guía técnica del Instituto de Salud Pública para trabajos en espacios confinados contempla medidas como controlar el acceso mediante permisos de entrada, identificar previamente los riesgos, asegurar y aislar las instalaciones, realizar mediciones de las condiciones atmosféricas, establecer sistemas de comunicación y disponer de procedimientos y equipos de rescate.
La materia orgánica en descomposición también puede generar ambientes potencialmente peligrosos debido a la presencia de gases o a alteraciones de la concentración de oxígeno, por lo que una evaluación atmosférica previa y durante determinadas intervenciones puede resultar fundamental.
Esto no significa que dichos factores hayan provocado el accidente ocurrido en Molina. Esa determinación corresponde exclusivamente a los organismos que participan en la investigación.
Un accidente que vuelve a poner la prevención en el centro
La tragedia ocurrida en Molina vuelve a demostrar que la identificación de peligros no puede limitarse únicamente a la existencia de documentos preventivos.
La eficacia de una gestión de seguridad depende de que los controles definidos en la evaluación de riesgos se encuentren efectivamente implementados en terreno y sean conocidos por quienes ejecutan las tareas.
En instalaciones donde existen pozos, estanques, desniveles, residuos orgánicos, equipos industriales o sectores potencialmente peligrosos, una evaluación preventiva adecuada debe considerar especialmente el control de acceso, protecciones contra caídas, segregación y señalización de sectores críticos, procedimientos de trabajo seguro, capacitación, supervisión y una respuesta de emergencia previamente planificada.
Será la investigación desarrollada por los organismos competentes la encargada de determinar qué ocurrió durante la mañana de este viernes y si las medidas preventivas existentes eran suficientes y se encontraban correctamente implementadas.
Por ahora, el hecho deja una víctima fatal, dos trabajadores lesionados y una nueva tragedia laboral que recuerda la importancia de gestionar los riesgos antes de que una emergencia termine cobrando una vida.





